Motivos de la campaña anti-soja

No hay pruebas de que la soja es perjudicial para los seres humanos. Sin embargo,…

No hay pruebas de que la soja es perjudicial para los seres humanos.

Sin embargo, hay personas que dicen que la soja no es segura para los bebés, que puede interferir con la tiroides, que contribuye a la deforestación y que puede causar cáncer.

Hay evidencias de que esto no es cierto y que la campaña de descrédito de la soja tiene otros motivos.

Eso lo asegura la Dra. Justine Butler que se dedica a promover campañas de salud con la “Fundación para los vegetarianos y veganos” en Inglaterra en un artículo que escribió para el periódico ” Guardian” del Reino Unido.

El origen de la campaña

La mayoría de historias de lucha contra la soja se relaciona con un grupo de los EE.UU. llamado Weston A Price Foundation (WAPF).

La WAPF dice estar dedicada a promover la buena nutrición mediante la restauración en su dieta de productos de origen animal ricos en nutrientes  – particularmente la leche no pasteurizada.

Alegan que:

  • Las grasas saturadas de los animales son esenciales para una buena salud y que el consumo de grasa animal es bueno.
  • Que los altos niveles de colesterol no tienen ningún vínculo con las enfermedades del corazón o el cáncer.
  • Que los vegetarianos tienen una menor esperanza de vida que quienes comen carne.
  • Que históricamente los seres humanos siempre han comido grandes cantidades de grasa animal.

Todo esto, por supuesto, contradice estudios serios de los órganos de asesoramiento de salud más importantes en el mundo, incluyendo la Organización Mundial de la Salud, la Asociación Dietética Americana y la Asociación Médica Británica.

Según Justine Butler, columnista del periódico “Guardian” del Reino Unido la WAPF se empeña en citar estudios científicamente defectuosos para promover su propia agenda y ha influido en un gran número de consumidores.

¿Quién inició la campaña de descrédito de la soja?

La historia de la campaña anti-soja se remonta a Nueva Zelanda en la década de 1990, cuando un exitoso abogado millonario, Richard James, se acercó al toxicólogo Mike Fitzpatrick y le pidió que investigara lo que estaba matando a sus loros caros. Fitzpatrick le dijo que era la soja y desde entonces ha luchado enérgicamente contra ella como un alimento absurdo para el ser humano. Mike Fitzpatrick, es un miembro del consejo honorario de WAPF.

Otro de los partidarios de la organización es el Dr. Stephen Byrnes, quien publicó un artículo en la revista “The Ecologist” alegando que el vegetarianismo no es saludable y que está destruyendo el medio ambiente.

Byrnes se jactaba de su dieta alta en grasa animal y su robusta salud – y por desgracia, murió de un infarto a los 42 años. Especialista han encontrado en el artículo más de 40 inexactitudes científicas incluyendo citas incorrectas de estudios científicos. El editor de “The Ecologist”, Zac Goldsmith, según la columnista del periódico “Guardian”,  es también un miembro de la junta de honor de la WAPF.

Otro de los partidarios de la organización, el Dr. Daniel Kaayla Phd, es parte del consejo de administración  de WAPF y ha escrito un libro entero atacando la soja (The Whole Soy Story).

Curiosamente, este grupo parece pasar más tiempo atacando a la soja que a la promoción de los alimentos que dicen que deberíamos estar comiendo (la leche no pasteurizada,  la crema, el queso, los huevos, el hígado, etc).

Los ataques contra la soja

1. Los fitoestrógenos (hormonas vegetales) que se encuentran en los alimentos de soja pueden alterar el desarrollo sexual y afectar la fertilidad.

Los fitoestrógenos se comportan de manera diferente en diferentes especies y los estudios para los animales no son aplicables a los seres humanos.

El intestino actúa como una barrera para los fitoestrógenos, por lo que incrementar en los animales los niveles artificialmente mediante inyecciones no tiene relevancia.

Muchos de estos experimentos han puesto de manifiesto a los animales a los fitoestrógenos en muchos niveles, muchas veces superiores a los absorbidos por las personas que comen soja.

Si existiera alguna evidencia de esto el gobierno hubiera prohibido la fórmula de soja para lactantes o al menos publicaría advertencias sanitarias. Incluso después de encargar una investigación de 440 páginas sobre la seguridad de la soja – no han emitido tales advertencias porque no había ninguna evidencia de los efectos adversos.

El Comité del Departamento de Salud de 2003, en su informe sobre toxicidad, reconoció que no había pruebas de que las personas que comen regularmente grandes cantidades de soja, como los chinos y los japoneses, han alterado su desarrollo sexual o tengan problemas de fertilidad. China es el país más poblado del mundo, con más de 1,3 millones de ciudadanos que han sido consumidores de soja desde hace 3.000 años.

2. El consumo de soja afecta a la gente

No hay evidencia científica de que el consumo de soja es perjudicial para los seres humanos. Según la columnista, la mayoría de lo que dice WAPF es anecdótico, falso o basado en la experimentación animal científicamente defectuosa.

3. El impacto ambiental  del cultivo de soja en la selva amazónica es negativo.

Ellos tienen razón para estar preocupados, pero la gente que come soja no es el problema. El 80% de la producción de soja del mundo, se usa para alimentar los ganados para que la gente puede comer carne y productos lácteos.

Tanto los bosques húmedos y nuestra salud se beneficiaría enormemente si más gente cambiara de alimentos de origen animal a una dieta más basada en plantas, como la soja.

4. Los estudios basados en animales prueban que la soja es perjudicial.

Más científicos y médicos están reconociendo que los resultados de experimentos con animales no deben constituir la base de una política de salud pública. El Dr. Kenneth Setchell, profesor de pediatría en el Hospital Infantil de Cincinnati, afirma que los ratones, ratas y monos metabolizan las isoflavonas de soja diferente a los seres humanos y que el único modelo apropiado para analizar el desarrollo reproductivo humano es el bebé humano.

Alrededor del 25% de los niños en los EE.UU. son alimentados con fórmula de soja. Muchos de ellos están ahora en sus 30 años y 40 años. La ausencia de informes sobre malos efectos sugeriría que no hay ninguno, ya sea biológico o clínico.

La verdad sobre la soja

El número de estudios realizados por científicos sobre los efectos beneficiosos de la soja para la salud siguen creciendo.

La soja es buena porque:

  • Contiene una gran variedad de nutrientes valiosos y es una excelente fuente de proteína.
  • La evidencia muestra que la proteína de soja reduce el colesterol y protege contra las enfermedades cardiovasculares.
  • Protege contra la diabetes, los sofocos menopáusicos calientes y ciertos tipos de cáncer.
  • Existe buena evidencia de que comer alimentos de soja en la adolescencia y la edad adulta disminuye el riesgo de cáncer de mama.
  • La evidencia reciente muestra que este efecto protector de la soja también se aplica a las mujeres que han sido diagnosticadas con cáncer de mama.
  • Los alimentos de soja también pueden ayudar a mejorar la salud ósea y la capacidad cognitiva en algunas personas.

La próxima vez que escuche una historia tonta acerca de que la soja está causando estragos en la salud humana o el medio ambiente, pidan que le muestren las pruebas porque posiblemente existe una agenda oculta.

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4 Comments

  1. Excelente artículo, estoy estudiando sobre la soja. Lo que se ha escuchado mucho es que toda la soja texturizada es transgénica… y que de comer soja mejor sea directo del frijolito orgánico para convertirla en leche y tofu, pero evitar la texturizada (que lástima pues me encantan las hamburguesas de soja y otras variedades). Tienen alguna opinión sobre la soja texturizada. Gracias!

  2. Yo fui vegetariano por 3 años y comía soja, sustituí las milanesas de carne por milanesas de soja y la verdad es que sí sufrí alteraciones hormonales, los pechos se me habían empezado a desarrollar y ya no sentía tanta atracción por el sexo femenino. Cuando leí sobre el tema dejé de comer soja y con el tiempo se me fue pero volví a ser el de antes cuando volví a comer carne habitualmente. Lo que hay que entender es que no todos los organismos reaccionan igual pero evidentemente a mi no me hizo bien alimentarme con soja. Además los chinos y japoneses no comen soja como la comemos nosotros los occidentales. Ellos la fermentan, acá se come esencialemente en forma de harina, por lo tanto compararnos con ellos no es válido.

    “Mito: Los alimentos modernos de soja proveen los mismos beneficios para la salud que los alimentos tradicionales de soja que eran naturalmente fermentados.
    Verdad: La mayoría de los productos modernos de soja no son fermentados y, por lo tanto, no neutralizan las toxinas presentes en los frijoles de soja . Además, son procesados de tal forma que la proteína es desnaturalizada y ésto aumenta el nivel de carcinógenos.”

  3. La soja es cancerigena, no es apta para el consumo humano, lo que la convierte en toxica son los procesos por los cuales se necesitan para llevarla a tu mesa. La soja organica como saber que es organica ?
    Posiblemente la soja tenga muchas buenas propiedades como nutriente, pero su procesamiento termina manchando todas sus virtudes, no recomiendo a la soja, es cancerigena yo se porque lo digo.

  4. el problema no es la soja sino la producción industrial de la misma. Si usted viera los efectos que trajo la extensión del cultivo de soja, fundamentalmente en Argentina, con la destrucción de bosques nativos, selvas y la consecuente destrucción de flora y fauna autóctona, el desalojo, la persecución, la muerte y el robo de tierras a pueblos originarios y pequeños campesinos, la enfermedad y la muerte de niños y pobladores pobres que viven cerca de los grandes campos cultivados, quizás su visión de la defensa de la soja no seria tan determinista. LA soja como toda mercancía en el sistema capitalista experimentò un boom de mercado en zonas donde no era tradicionalmente consumida y eso trajo consecuencias a pueblos y ecosistemas donde no era naturalmente producida. Que cierto sector de la industria de las carnes haga propaganda falsa contra la soja, no invalida que el negocio de la soja a perjudicado a muchos pueblos de Argentina, Paraguay, Uruguay y Brasil, la defensa de su consumo tambìen.

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